Armar plantines en almácigo mejora las posibilidades de éxito de nuestra siembra. Usando esta
técnica podemos adelantar tiempo, aprovechar espacio,
escalonar la siembra y brindar todas las condiciones necesarias
para generar plántulas fuertes y sanas listas para el trasplante.
Se
pueden preparar los plantines en distintos recipientes (botellas
cortadas, potes de yogur y hasta diario enrollado), pero en algunos
viveros podemos encontrar unas bandejas diseñadas exclusivamente con
este propósito. Estas bandejas de "plugs" están compuestas por muchas
celdas, y de cada una de ellas vamos a conseguir un plantín.
Lo
más importante de este tipo de siembra es generar un sustrato con las
mejores condiciones físicas (consistencia y porosidad) y químicas
(nutrientes y ph), para que las plantas puedan desarrollar su parte
aérea y su parte radicular de la mejor forma posible. El sustrato es una
mezcla uniforme de distintos componentes. En mi caso los componentes
que uso son turba, perlita, vermiculita, suelo (tierra) y compost.
Perlita:
Es inorgánico y se obtiene mediante la expansión de arcilla que se
calienta a 1000ºC (algo así como un pochoclo de arcilla). Tiene ph
neutro y proporciona mucha porosidad y volumen.
-
Vermiculita:
Es inorgánica, y está compuesta por mica (como la que se encuentra en
Córdoba) molida a diferentes tamaños. Aporta un poco de Potasio (K) y
Magnesio (Mg). Da porosidad a la mezcla, pero no tanto como la perlita.
-
Turba:
Es un elemento orgánico producto de la fermentación de restos vegetales
en condiciones especiales que se dan en el sur de Argentina. No aporta
muchos nutrientes, pero tiene la capacidad de retener gran cantidad de
agua (400 veces su peso). Para usarla tiene que estar húmeda y
desmenuzada.
-
Suelo: La tierra negra es
compacta y tiene minerales. Es una mezcla de elementos orgánicos e
inorgánicos (arcilla, lino y arena ) en distintas proporciones. Le da
cohesión al sustrato, para que no se desarme en el momento del
trasplante.
-
Compost: Es el resultado de
la descomposición de desechos orgánicos (hojas, pasto, restos
vegetales de cocina, etc.). Le da mucha porosidad y nutrientes a la
mezcla.
Usando una parte de cada elemento, mezclando y agregando
agua, generamos el sustrato con el que vamos a llenar las bandejas. Es
muy importante mezclar bien, para que no queden grumos y así asegurar un
mejor ambiente para las semillas.
Una
prueba que se puede hacer, para saber si tenemos un buen sustrato, es
tomar un poco de la mezcla con la mano y ejercer presión. No hay que
apretar mucho. Con esto vamos a ver si logra mantener su forma, que no
sea muy compacta y que no tenga demasiada agua. Si la mezcla se desarma
muy fácilmente, hay que agregar tierra que une los componentes. Si se
formó una masa muy compacta, hay que agregar perlita que da porosidad. Y
si está demasiado húmeda, se le agrega un poco más de todos los
componentes. Hacemos esta prueba hasta obtener la consistencia que
buscamos, ni muy suelta, ni muy compacta ni tampoco muy húmeda.

Una
vez llenas las celdas, vamos a ejercer un poco de presión con el dedo
en el centro de cada una, para armar un pequeño pozo donde irán las
semillas (1). Hay q colocar de 3 a 5 semillas en cada celda. Esto va a
mejorar las posibilidades de obtener una planta por celda (2). No hay
que colocar demasiadas, porque después se hace muy difícil ralear.
Tampoco hay que colocar sólo una, porque el poder germinativo de las
semillas puede ser bajo, y vamos a estar cuidando semillas que nunca van
a prosperar.
Con las semillas en su lugar, se cubre con la misma
mezcla (3). No hay que ubicar las semillas a mucha profundidad porque se
pueden agotar los recursos antes de ver la luz del sol. Una buena guía
es sembrar las semillas a una profundidad de 2 o 3 veces su diámetro.
Con
las semillas cubiertas, vamos a ejercer de presión con la palma de la
mano, para asegurar un íntimo contacto entre la semilla y el sustrato.
Finalmente regamos con una fina lluvia y aseguramos la humedad en cada
celda. Identificamos la bandeja con el cultivo y la fecha de siembra.
Hay
que ubicar las bandejas en un lugar de luz y temperaturas parejas para
que tengan buen crecimiento. La falta de luz puede hacer que los
plantines se estiren mucho, y se debiliten los tallos. La temperatura
afecta mucho a las celdas porque contienen poco sustrato, y en una tarde
de calor las plantas se pueden deshidratar y morir.
Es muy
importante asegurar la constante humedad en el sustrato, especialmente
en la etapa germinativa, ya que si la semilla sufre un estrés hídrico
(falta de agua) durante ésta etapa, no va a prosperar. Una buena técnica
para asegurar la humedad, es cubrir las bandejas con una hoja de
diario. Esta técnica previene el escape del agua por evaporación, pero
hay que estar muy atento, y sacar la hoja una vez que las plántulas
emergen del sustrato.
Las primeras veces que se preparan almácigos
pueden ser muy frustrantes, porque requieren de mucha atención para
tener éxito. Si logramos unos buenos plantines, le vamos a dar las
mejores posibilidades a nuestros cultivos una vez trasplantados en la
huerta.